
Baja por Accidente Laboral: Derechos, cobro y trámites
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La epicondilitis, comúnmente conocida como codo de tenista, es una afección que puede llegar a ser incapacitante para aquellos que la sufren.
Se caracteriza por el dolor e inflamación de los tendones que unen los músculos del antebrazo al epicóndilo lateral, una protuberancia ósea del codo.
Según datos del INSS, la epicondilitis puede afectar hasta a un 3% de la población general, pero es mucho más frecuente en personas en activo de una franja de edad entre los 40 y los 50 años.
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En un 75% de los casos afecta al brazo con el que la persona realiza su actividad laboral: manejo de herramienta varias horas seguidas, empaquetado, tareas de fuerza y traslado de cargas pesadas, mantenimiento de los brazos en posición elevada, acciones repetitivas en serie,…
Alguna de las profesiones más propensas a padecer la epicondilitis son:
Como puedes observar, son trabajos que aunque no todos comparten la exigencia física, sí que requieren realizar movimientos repetitivos.
Aunque es una enfermedad por el dolor es incapacitante hay una serie de tratamientos que pueden paliar los síntomas y si sigues las indicaciones médicas, es una enfermedad que se cura en la mayoría de los casos.
La duración de esta enfermedad varía normalmente entre los 6 meses y un año, pudiendo llegar a los 2 años en casos más graves, aunque normalmente el dolor suele cesar a los 12 meses, independientemente del tratamiento realizado.
A menudo es consecuencia de movimientos repetitivos o sobreesfuerzos y puede afectar gravemente la capacidad laboral de una persona.
La epicondilitis puede ser considerada una enfermedad profesional, especialmente si está relacionada con movimientos repetitivos en el trabajo.

En esta guía, exploraremos la gravedad de esta condición, los tratamientos avanzados disponibles, cómo navegar el proceso legal para obtener una pensión por incapacidad permanente y los síntomas que interfieren en el trabajo.
Como hemos visto antes, hay una serie de tareas que pueden estar asociadas a que desarrolle esta patología en el trabajo y que pueden ser más incapacitantes si en el trabajo:
La epicondilitis puede variar en gravedad, desde un leve malestar hasta un dolor intenso que limita la capacidad para realizar incluso las tareas más básicas.
Los trabajadores que realizan movimientos repetitivos o levantan peso constantemente están especialmente en riesgo. En casos severos, la realización de la actividad laboral se vuelve inviable, lo que puede llevar al trabajador a solicitar una incapacidad permanente ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
La duración de la baja laboral por epicondilitis (codo de tenista) varía, pero generalmente oscila entre 2 y 4 semanas para el primer episodio, con reposo relativo y reeducación gestual.
En casos persistentes o si hay mejoría parcial tras tratamiento, puede ser necesaria una valoración quirúrgica, extendiéndose la baja hasta 4 meses o incluso más si la condición no mejora.
La Seguridad Social recomienpa para la epicondilitis 30 días de incapacidad temporal. No obstante:
“En ocasiones las epicondilitis tanto lateral como medial de carácter profesional debidas a condiciones ergonómicas inadecuadas continuadas en el tiempo suelen tener cambios morfológicos en las pruebas de imagen y suelen tardar más tiempo en recuperar una funcionalidad suficiente para la reincorporación laboral, pudiendo ser necesario un periodo de incapacidad temporal de entre 3 y 6 meses”
Tras este periodo se puede recomendar la cirugía, lo que ampliaría más el proceso de recuperación. En el caso de que todas las propuestas terapéuticas fallasen, se procedería al reconocimiento de una incapacidad permanente.
La capacidad para trabajar con epicondilitis varía dependiendo de la gravedad de la condición y el tipo de trabajo que realices. En la mayoría de casos, es necesario ajustar las tareas laborales o tomar medidas para reducir la carga en el codo afectado.
De hecho, es posible tratar la epicondilitis o codo de tenista sin reposo absoluto, aunque es recomendable utilizar un enfoque gradual que incluya terapia activa y modificaciones en la actividad para evitar la sobrecarga.
El tratamiento suele incluir ejercicios de fortalecimiento, estiramientos, fisioterapia y, en algunos casos, medicamentos o inyecciones.
Es importante consultar a un médico para evaluar tu situación específica y determinar si es necesario solo tomar medidas adicionales, como modificar tu horario laboral o buscar opciones de tratamiento que te permitan continuar trabajando de manera segura o, por el contrario, te acredite la baja temporal.
Incapacidad Temporal: Durante el periodo de tratamiento y recuperación, el trabajador puede estar de baja laboral, recibiendo una compensación económica.
Incapacidad Permanente Parcial: Cuando la epicondilitis disminuye la capacidad laboral en un porcentaje significativo.
Incapacidad Permanente Total: Si la persona no puede realizar su profesión habitual pero puede desempeñar otras actividades.
Incapacidad Absoluta: Si se impide cualquier tipo de actividad laboral.
Gran Invalidez: Cuando se necesita la asistencia de otra persona para actividades diarias.
La epicondilitis puede requerir de un abordaje terapéutico complejo, en el cual se combinan diferentes estrategias de tratamiento para aliviar los síntomas y restaurar la funcionalidad del codo:
Fisioterapia: Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento.
Tratamientos Farmacológicos: Antiinflamatorios y analgésicos.
Inmovilización: Uso de férulas o vendajes.
Técnicas de Inyección: Como los corticosteroides o el plasma rico en plaquetas (PRP).
Cirugía: En casos donde los tratamientos conservadores no han tenido éxito.
Para obtener una pensión por incapacidad, es necesario navegar un proceso legal que implica:
1. Evaluación Médica: Realizada por el Tribunal Médico del INSS para determinar el grado de incapacidad.
2. Tramitación de la Pensión: Presentación de la documentación necesaria y seguimiento del proceso ante el INSS.
3. Reconocimiento de la Enfermedad Profesional: En algunos casos, la epicondilitis puede ser considerada como tal, lo que influiría en la pensión.
4. Reclamaciones y Apelaciones: Ante el Juzgado de lo Social si se considera que la resolución no es adecuada.
Los síntomas como dolor en el codo, debilidad en el agarre y dificultades para realizar movimientos finos pueden reducir la productividad y precisión en el trabajo, especialmente en aquellos que dependen de la destreza manual y la fuerza del antebrazo. Es importante adoptar una buena higiene postural y técnicas adecuadas para minimizar el riesgo de desarrollar epicondilitis. Además, es fundamental acudir a un profesional de la salud ante los primeros signos de la enfermedad para evitar su agravamiento.
La epicondilitis es una condición que no solo afecta la salud del individuo sino que también puede tener un impacto significativo en su capacidad para trabajar y, por ende, en su bienestar económico. El reconocimiento de la gravedad de esta afección y la correcta gestión tanto de su tratamiento como del proceso legal para obtener una pensión por incapacidad son vitales para aquellos afectados por el codo de tenista.
Para asuntos legales relacionados con la incapacidad laboral, consulte con un buen abogado de incapacidades para asegurar que se respetan todos tus derechos.
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